Mostrando entradas con la etiqueta cinema paradiso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cinema paradiso. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de febrero de 2014

30DC - 19: L.

«Los libros son como un hogar.
En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío.»

La lengua de las mariposas


Esta es, probablemente, la cita más bonita que he escuchado sobre los libros y la lectura. No puedo evitarlo, me encanta leer. Y supongo que, en parte, la culpa la tiene mi familia, por habérmelo inculcado desde bien pequeñita. Recuerdo a mi tía que, siendo como es, filóloga, cada Navidad me regalaba un libro que yo devoraba en los días siguientes. Recuerdo mis libros, todos pequeños y con muchos dibujos y, en particular, el título de ese primero que leí sin una sola fotografía. Y, sobre todo, recuerdo a mi abuelo, en casa, siempre con un libro en su atril, ese que se había hecho para poner los libros y que no le pesaran demasiado. Esta es mi herencia más valiosa, la que me ha hecho ser como soy ahora, la que tanto me ha enseñado y la que espero no perder nunca, por muchos años que pasen. Por eso me resulta tan triste que la gente la desprecie, y se enorgullezcan de no haberla desarrollado nunca. La imaginación y la capacidad de seguir soñando despierta se deben, en gran medida, a ella.


«...y qué pequeños nos verán los que no volaron nunca...»



(Grupo del día: Miss Caffeina, [entre otros])

miércoles, 5 de febrero de 2014

30DC 8 - ¿cómo se hace?

Y que yo haya tardado tantos años en descubrir esta obra de arte...




No quiero dejar pasar todo de nuevo, ¿cómo puede ser?,
¿cómo puede ser que no haga nada?
Hace 25 años que me pregunto y hace 25 años que me contesto lo mismo:
- Dejá, fue otra vida, ya pasó, ya está, no preguntes, no pienses...no fue otra vida, fue esta, es esta.
Ahora quiero entender todo:
¿Cómo se hace para vivir una vida vacía?
¿Cómo se hace para vivir una vida llena de nada?
¿Cómo se hace?

El secreto de sus ojos 



(Grupo del día: Franz Ferndinand)

jueves, 30 de enero de 2014

30DC - 2: American Beauty


 

Siempre había oído que toda tu vida pasa ante a tus ojos el segundo antes de morir. Para empezar, ese segundo no es un segundo en absoluto, se hace algo inmenso, como un océano de tiempo. En mi caso aparecía yo tumbado boca arriba en el campamento de los boy scouts mirando estrellas fugaces y las hojas amarillas de los arces que franqueaban nuestra calle; o las manos de mi abuela y su marchita piel, que parecía papel; y la primera vez que contemple el nuevo Firebird de mi primo Tony; y Jane. Y Jane... Y Carolyn. Supongo que podría estar bastante cabreado por lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez, y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que esta a punto de estallar. Pero recuerdo que debo relajarme, y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye a través de mi como la lluvia, y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. No tienen ni idea de lo que les hablo, seguro, pero no se preocupen: algún día la tendrán.


Creo que pasará mucho tiempo hasta que encuentre un final de película más perfecto que el de American Beauty. Es de ese tipo de finales que te hacen plantearte mil y una cosas de tu vida y gracias al cuál te das cuenta de la de tonterías por las que nos preocupamos, habiendo tantísimas cosas bonitas en el mundo. Supongo que también influye que la ví en un día que estaba de bajón y, claro, ves algo así de bonito y te vienes arriba. Desde entonces, cuando me siento un poco mal, me pongo el final y se me pasa. Soy de volver a ver muchas veces una película si me ha encantado, pero de American Beauty tengo tan buen recuerdo que me da miedo volver a verla y cargármelo. También supongo que me influyó tanto el final porque en ese momento estaba en un proceso personal de giro positivo, pero eso es algo que, ya si eso, os cuento otro día... (la cita de abajo también es de la película, pero en otro momento).

Grupo del día: Beck



Es el día en que descubrí que existe vida bajo las cosas y una fuerza increíblemente benévola que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo jamás. El vídeo es una triste excusa, lo sé, pero me ayuda a recordarlo; necesito recordarlo.