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jueves, 13 de febrero de 2014

30DC 16 - :)

What were the chances?


...


One in a million, 
and yet, it happened.
:)




(Grupo del día: Cristal Fighters)

viernes, 31 de enero de 2014

30DC - 3: Miedo


Todos tenemos miedos y por mucho que nos pese, es inevitable tenerlos. Es una condición natural del ser humano, como buscar nuestro propio beneficio, como ser parcial cuando nos tocan algo que nos importa, como nuestra desnudez…y no es algo malo. Tener miedo es señal de que estamos vivos, de que nos preocupa lo que nos pase, aunque, como todo, es bueno en su justa medida, porque si tienes demasiado, te paraliza y no te deja respirar. 


¿Sabes lo que es el miedo enfermizo? Pues a eso me refiero. Miedo de ese que no te deja dormir, que paraliza todos tus sentidos y condiciona tu existencia. Nunca nos deberíamos permitir el lujo de tener ese miedo. Si te aprecias lo suficiente, no permitas que algo tan simple condene tus decisiones y relaciones con el mundo exterior, porque pasará. No al principio, que creerás tenerlo controlado, pero llegará un momento en que se empiece a extender por tu cuerpo como un cáncer: primero afectará tu corazón, impidiéndote tomar decisiones que creías fáciles, más tarde a tu cerebro, confundiendo lo correcto con lo erróneo, cambiando actitudes, y finalmente a tus pulmones, dejándote sin aliento, sin fuerzas para seguir adelante. No es algo fácil de conseguir y tendrás que luchar contra su fuerza atrapante, pero antes de llegar a la fase terminal, plantéatelo: ¿de verdad merece la pena?


Arriésgate y sal a la calle. Aunque duela, aunque las decisiones tomadas dejen cicatrices, pelea. Lo pasarás mal, pero de todo se sale, aunque en los momentos de estar hundidos hasta el fondo nos parezca imposible. Por mucho que nos empeñemos en regodearnos en nuestro propio sufrimiento, un día no tendrás excusas para negarte a ti mismo tu propia felicidad. Cuando tengas miedo de algo, déjalo reposar y cuando pase el tiempo adecuado, ni poco ni mucho, plantéalo de nuevo y toma una decisión. Piensa y actúa en consecuencia, aunque lo que decidas hacer te parezca la mejor de las ideas y más tarde se convierta en un gran error. No pasa nada si mañana te declaras a esa persona por la que llevas sintiendo cosas increíbles meses, ni si le das puerta al trabajo, ni si aceptas esa beca en la otra punta del mundo…lo peor que puede pasarte es que falles y tengas que volver a empezar de nuevo, pero esta vez sin miedo y con una experiencia más vivida y de la que aprender. Los errores enseñan lecciones de vida más valiosas que los aciertos, así que no los desperdicies. 


¿O es que piensas pasarte toda la vida siendo un cobarde?



Y, con la tontería, eso de ahí arriba (aunque con pequeños cambios de última hora) lo escribí hace ya 2 años.

Grupo del día: Vampire Weekend

miércoles, 13 de febrero de 2013

Azul marea

Esto lo escribí hace, exactamente, 3 años, 1 mes y 5 días.

Todo pasa y todo queda...o eso dicen, ¿no?



Ella sabía que podía volar, solo era cuestión de tiempo. Ya había escuchado que esa sensación existía y en sueños había experimentado algo parecido a eso. Callejones sin salida, una puerta, un pasillo, otra puerta...no era difícil adivinar qué era eso que estaba latiendo en el ambiente. Después de tanto intentar abrirlas, de salir y poder volar, cuando parecía que todo estaba preparado y predispuesto para ello, llegó y le pisó las alas. O mejor dicho, se las cortó de raiz. Era el miedo. El miedo a volar alto, tan alto que el resto del mundo no pudiera ni siquiera verla era demasiado grande. Volar alto, muy alto y un día, como Ícaro quemarse las alas y caer, pero no caer y volver al mismo lugar...caer hasta lo más profundo, caer y estar muy por abajo de los demás, y no volver nunca más a la superficie. Eso no era posible, no, no iba a permitírselo. Iba a ser su Dédalo particular, pero sin construir alas rompibles, alas de cera que pudieran fundirse y terminaran para siempre con el sueño de volar.
Solo quería conservarla en la isla, su isla particular, donde nada cambiaría, donde todo se quedaría exactamente igual, eterno, para ellos. Pero ella no quería, se resistía a pensar en que algo tan bonito no pudiera ser real. ¿Dónde estaba el sueño de escapar, de salir de aquella isla y de poder volar, y convertirse en pájaros para siempre? ¿No había otra solución? ¿Por qué las alas tenían que ser de cera?
- Hay...hay más materiales, no tienen por qué ser de cera, quiero decir...podemos hacerlas irrompibles.
- No.
- No quiero quedarme en esta isla para siempre.
- Yo sí, aquí todo es perfecto.
- Pero puede ser mejor...¿puedo, al menos, intentar construirlas?
- Puedes construirlas, pero yo no voy a volar con ellas.
- ¿Por qué?
- ...
- Por el miedo, es eso, ¿no?
- No...esas alas nunca van a volar.
- Déjame intentarlo. Podemos volar si queremos. Depende de nosotros.
- Saldrá mal.
- ¿Cómo puedes saberlo si ni siquiera lo intentas?


Y todo siguió tal y como era. Con miedo a salir de esa isla, con miedo a tener algo peor, con miedo a arriesgar esa seguridad de la isla perdida...solo por el miedo.Pero también, con miedo a algo mejor. Y ella siguió soñando con volar, con hacer unas alas fuertes e irrompibles, con alcanzar el cielo azul...azul marea.

lunes, 21 de mayo de 2012

Puro teatro


Llegué a pensar que verte cada mañana era un regalo del cielo y moriría si algún día desaparecías. Pero sí había algo mejor que despertarme a tu lado, y era hacerlo con una sonrisa en la cara, con optimismo y con ganas de comerme el mundo, aunque estuviera sola en mi cama. Después de todas esas mañanas no hubo una sola en la que, cuando desaparecías para volver semanas después, no tuviera miedo y me sintiera bien conmigo misma. Era mi negación personal, delante de mis ojos, día a día, y no me daba cuenta. 

Despertar no es solo una acción rutinaria. Despertar es también crecer y darte cuenta de que no todo lo que quieres te conviene, porque aunque intentes imponérselo a tu corazón, a tu cabeza y a todos los órganos de tu cuerpo, tarde o temprano terminará haciéndote daño.

Así que una mañana desperté y dejaron de apetecerme más momentos juntos, porque sabía que, cuando nos separáramos, la única perjudicada sería yo. Desperté y empecé a verme a mí misma desde fuera y mi vida me pareció un teatro de marionetas. Así que forcé la bajada del telón y empecé a idear la nueva representación, aquella estaba desfasada y ya ni siquiera el público se la creía.

Pasé muchos días en blanco, pues la idea de la anterior me nublaba los sentidos, pero un día, la inspiración llegó sin avisar, colándose por la ventana con la brisa del verano. Me contó que, a veces, basta con un poco de amistad y unas cuantas sonrisas para dejar los malos guiones atrás. Si la obra no funciona, quítala del cartel, no va a proporcionarte ningún beneficio más, por mucho que hayas invertido en ella. 

Por eso, ahora me encuentro en proceso creativo, me llevará bastante, pero no tengo prisa. Cuando miro hacia adelante, lo único que puedo ver es la cantidad de oportunidades que van a estar ahí, para mí. No pienso desaprovechar ni una de ellas, no perderé ni un tren más. Lo único que necesito es tiempo…y tengo todo el del mundo, solo para mí.